Acá estoy, frente a la pantalla, escuchando música y decidido a escribir algo sobre
"Constante quema de etapas", mi primer disco. Se supone que no tendría que poner nada, salvo la lista de temas o alguna reseña "profesional" o estructurada, elegante, breve, concisa, interesante. Puede que estas palabras sean precisamente lo contrario o que al fin y al cabo, sean agradables.
Debo decir que este disco reúne canciones que (...) Son canciones bastante viejas dentro de mi cosmos de composición. ¿Por qué ocultar la cotidianeidad? ¿Por qué endiosar algo que es humano?. La eterna tentación de gestar un mito. La necesidad de que una imagen trascienda la frontera de lo común para pasar a ser algo raro, especial, poco común.
(¿)(¡)Palabras enredadas(?)(!). El misterio me agrada, en algunas de sus formas. No tendría sentido que describa el disco, ya que es una entidad propia que puede expresarse y describirse por sí misma. Por ahí algunas personas me han dicho que lo mío es folk... yo mismo he dicho que es folk-rock... también se puede decir que son melodías, con poesía, con intento de poesía, con intento de intentos.
Estamos en una constante quema de etapas, mutando a cada instante, ordenando de diferentes maneras lo que somos. El inconformismo patea. ¡Qué difícil, qué imposible, es que todxs queden conformes! Y las etiquetas que chiflan desde afuera y desde adentro, mezclándose con tantos destellos, hacen las veces de infinidad de espejos superpuestos en inconmensurables ángulos.
Puedes pecar de no profesional, ser acusado de poco común, apedreado por poco informativo, odiado por demasiado simpático y hasta envidiado por diferente. Incluso te tildarán de soberbio cuando seas sincero y original. Serás torturado e ignorado por mantener un perfil bajo, pero ¿qué más da? por más palabras y pensamientos que pongas o saques, la música seguirá siendo música y la esencia no cambiará; todo será el absoluto acto de escuchar.